Constelaciones familiares

Somos parte de un sistema familiar que nos condiciona.  Tomamos decisiones que marcan nuestra vida sin saber que lo hacemos por lealtades inconscientes.   Muchas veces, por amor a los ancestros, vivimos asuntos que quedaron pendientes en el pasado.  Sabemos que nuestro ADN, además de las características físicas, transporta las vivencias emocionales y una manera de vivir.

Las constelaciones familiares nos permiten descubrir estas lealtades invisibles y así encontrar un camino de solución a los conflictos o situaciones que deseamos cambiar.  Basta que una persona en la familia inicie este trabajo para que las dinámicas en el sistema se enrumben hacia el bienestar de todos sus miembros.  Si una persona rompe las dinámicas familiares y toma conciencia de su propio lugar, el sistema se empieza a ordenar y cada cual recupera su propia fuerza para la vida.

El punto de partida es decirle si a la vida tal cual, diciendo si a todos tal cual son, incluyendo a todos sin rechazo alguno.  Esto nos pone en sintonía con los “órdenes del amor”  y se inicia un proceso de sanación en el sistema familiar

 

Sesiones grupales o individuales

En la sesión grupal la persona que quiere revisar un tema se coloca junto al facilitador (constelador)  y elije entre los presentes uno o varios representantes y los ubica en el espacio siguiendo su intuición.  A su vez los asistentes deciden si participan o no como representantes.

Los representantes, estando relajados y dispuestos, siguen el movimiento que surge,  como una meditación corporal.  Surge así la imagen de la dinámica interna de la familia, es la imagen inicial. Bajo la dirección del facilitador la dinámica va avanzando hacia un camino de solución, restableciendo el orden en el sistema, propiciando así que el amor fluya.  “En el orden fluye el amor”

En la consulta individual,  al igual que en la grupal, se muestran las dinámicas ocultas de una situación dada que la persona quiere trabajar.  Luego de la entrevista donde se decide que elementos o personas serán representadas, se asignan lugares en un campo determinado (con símbolos) para que la persona vaya sintiendo las distintas posiciones relacionales del asunto que se está consultando.

Es un trabajo sencillo, profundo y enriquecedor, da resultados inmediatos si la persona está abierta al cambio.  También es confidencial pues se necesita muy poca información para llevar a cabo la dinámica.

Cuando termina la sesión la persona se lleva una imagen que hay que darle un tiempo para que trabaje.   El trabajo de seguimiento es conservar la imagen de solución como una visualización, con la decisión de permanecer en la nueva actitud.

En este proceso algo se reúne, se reconcilia y las cosas empiezan a tomar su lugar, a ordenarse, para que el amor, el bienestar en el sistema familiar aumente.